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Libro de María Antonieta Flores Astorga sobre abuso sexual infantil

La bestia que devora a los niños

Verónica Patricia Fernández Serrano


El pasado 23 de octubre, el Consejo Consultivo Ciudadano de Seguridad Pública de Zapopan organizó el foro informativo “Haciendo visible lo invisible. Sin clientes no hay trata” en el que participaron especialistas y activistas que dedican sus esfuerzos a informar, concientizar y apoyar en cuestiones relacionadas con tan delicado tema.

La primera intervención estuvo a cargo de Otilia Arellano, quien reconoció que no tiene estudios, sino que es “licenciada de la Calle” y es en ese espacio donde ha aprendido a enfrentar y procurar resolver los problemas que padecen, principalmente, las personas en situación de calle obligadas a prostituirse, así como los menores explotados como trabajadores en cruceros.

Se trata, aseguró, de una realidad que está ante nuestros ojos pero nos negamos a verla. Reconoció un detalle que a todos nos consta y que, referido a cualquier clase de delito, lo padece la ciudadanía en general: no se denuncia porque no se hace nada. Más lamentable —detalle que dificulta su labor—, la explotación se disfraza de ayuda, y el menor no se da cuenta.

Luego de exponer una serie de testimonios ilustrativos sobre la precaria situación en la que día a día viven estas personas, así como los riesgos a los que ella misma se enfrenta cotidianamente, exhortó a “luchar para que esto se termine, y verlo como lo que es, algo anormal”.

Enseguida tomó la palabra Irasema Saucedo, de la asociación Backhome quien, como el resto de los ponentes, insistió sobre la importancia no sólo de estar informados y concientizarnos sobre el problema, sino en contribuir en la medida de nuestras posibilidades. Ante todo, recomendó, dejar de lado el miedo que nos da hablar del tema. Se refirió sobre todo al ingenio de los delincuentes para engañar a sus víctimas, por lo cual, como ciudadanía debemos estar atentos para prevenir esta situación.

Mayra Hernández Figueroa, durante su intervención, cuestionó: “¿Qué hacemos como sociedad para enfrentar el problema?” Recomendó, pese a los escasos resultados de la autoridad, denunciar y hacer equipo. Informó que en el periodo 2019-2023 sólo se integraron 19 carpetas de investigación sobre trata de personas, y ninguna sentencia. Lamentó que, entre las muchas carencias para afrontar el problema, no existen refugios para salvaguardar a quienes son rescatados de manos de los delincuentes.

Ricardo Cervantes abundó sobre las dificultades que enfrentan quienes pretenden apoyar a las víctimas.

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Por último, María Antonieta Flores Astorga puso el énfasis en una de las consecuencias de la trata: el abuso infantil. Cuestionó: ¿Qué hacen las autoridades sobre este problema? Refirió una situación que ha descubierto como parte de su trabajo periodístico: en los albergues se da la venta de niños.

Agradeció la invitación para participar en este foro, “pues en Chapala, Guadalajara y otros municipios no puedo hablar porque he denunciado lo que ocurre ahí”. En particular en Chapala denunció el caso del jardín de niños Fray Juan Ruiz de Cabañas y Crespo, donde la directora y una de las profesoras abusaron de decenas de menores, además de que los grababan, en complicidad con dos individuos de los que no se sabe nada.

“No tenemos memoria, no tenemos interés en enfrentar el problema, estamos perdiendo la batalla”, lamentó. Se refirió a la campaña “Ojos en todas partes”, implementada en Colombia, y que tiene como objetivo involucrar a toda la sociedad para vigilar y denunciar sobre el problema.

Mencionó enseguida que una de las razones por las que nos negamos a hablar del problema —en este punto, más que referirse a la trata, hablaba del abuso sexual infantil— es porque muchas veces ocurre dentro de las cuatro paredes del hogar, y exhortó a luchar para que no se normalicen ni la trata ni el abuso infantil. “El mejor activo de México no es el petróleo, sino los niños, y no los estamos protegiendo”, concluyó.

Algunos de los temas abordados durante su intervención se presentaron en un trabajo exhaustivo incluido en su libro La bestia que devora a los niños. El epígrafe que lo acompaña es ilustrativo de su contenido: “Abuso sexual infantil: pornografía, delitos sexuales por internet, empresarios y miembros de la iglesia violadores, y autoridades cómplices”.

Muchos de los puntos tratados en este foro los encontrará el lector en este libro. Si queremos conocer de primera mano testimonios crudos, desgarradores, acerquémonos a sus páginas. Encontraremos, también, sucesos lamentables como el ya citado de Chapala: una jovencita que fue secuestrada y llevada al extranjero para ser explotada sexualmente; el gringo Tom que se aprovechaba de las necesidades de los niños de la calle para abusar de ellos…

En la obra se aborda también la manera como los delincuentes se aprovechan de internet para cometer sus delitos en total impunidad, además del daño que ocasiona en los niños y en los adolescentes subir material delicado, que después se utiliza como medio para extorsionarlos y explotarlos.

No falta, por supuesto, la exposición de casos mediáticos sobre esos espacios que uno consideraría seguros y que, por desgracia, se transforman en lugares de abuso: la escuela y la iglesia.

El lector conoce, también, sobre la incompetencia, negligencia y, muchas veces, complicidad de las autoridades que agravan aún más la situación. Se presentan, asimismo, las implicaciones emocionales en los afectados, no sólo a través de los testimonios de las víctimas, sino también a partir de datos proporcionados por especialistas.

Se trata, en fin, de un libro muy completo que aborda el problema desde todas sus aristas posibles, indispensable para despertar conciencia y motivarnos, como sociedad, para enfrentar y procurar resolver tan delicada situación.


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